martes, abril 15, 2014

De los juegos memorables.


Quien ha tenido la oportunidad de ingresar desde la niñez al Movimiento Scout seguramente si revuelve algunos  cajones, guardará en su memoria aquellos grandes juegos, los que dejan una huella imborrable por haberlos vivido “a fondo”... esos que después los mismos chicos dicen “juguemos a...” “ en esta salida podemos hacer un...”. Los ubican ¿no?

            Posiblemente muchos  de esos juegos han pasado de generación en generación perdiéndose las historias que los sustentaban y le daban esa “magia” particular. Gran parte de los dirigentes actuales no prestan atención a ese pequeño “detalle” que es el armado de una historia... cosa que el propio BP hizo Fogata tras Fogata en “Escultismo para muchachos”... comenzar contando una historia. En la década de los 80 por medio de la compra de libros de juegos los dirigentes evitaban el crear o recrear actividades; a partir de mediados de los 90 la búsqueda de juegos por Internet se convirtió casi en  obligación... y aún mas... en éste contexto surgen las “Fichas Reme” como intento de gran Biblioteca de actividades que sirva de “parche” a la creatividad cada vez menor de los dirigentes.

            Con un viejo amigo, Darío Gutiérrez –Ciervo Audaz –-, nos divertíamos mucho creando y armando juegos; teníamos un dicho: “algún día escribiremos un libro que titularemos ‘ Las mil y una forma de que los chicos jueguen a los castillos feudales sin darse cuenta ‘ ”... porque de eso se trataba... los chicos disfrutaban tanto de las historias que terminaban pidiendo la repetición de tal o cual juego que desde el punto de vista del adulto, por las formas era el mismo... pero no en el fondo. El juego es un espacio imaginario muy particular que BP conocía muy bien y que hoy –lamentablemente- pareciera estar  “en baja”.

            Lo interesante del diseño de juegos es que nos permite, desde el pensamiento creador, orientar las construcciones compartidas por los miembros de una comunidad a partir  de una “pedagogía scout de los valores” (Apuntad Alto! Nro. 4) adecuada a cada grupo de edad. Los relatos fantásticos y las historias legendarias pertenecen al campo de la Fantasía y nos permiten construir un mundo poblado de personajes; algunos de ellos extraños y mágicos, que no son considerados verídicos ni por el narrador de la historia ni por su audiencia. Las historias son variables abarcando un gran número de argumentos sobre el Héroe (o los héroes) que deben enfrentarse a diversas pruebas o llevar a cabo empresas casi imposibles, que consiguen realizar gracias a las destrezas desarrolladas o en otros casos, por medio  de la magia.

            Los relatos son el eje del juego y gracias a ellos podemos crear y recrear juegos memorables, aquellos que nunca olvidarán niños y jóvenes, como así los dirigentes que los han diseñado. El mismo Baden Powell nos decía en “Escultismo para muchachos” quepara que sus muchachos den de sí todo lo que puedan es necesario que vean Uds. las cosas con sus ojos: el jardín será el bosque con los bandidos escondidos en los matorrales; la ensenada en la que Uds. pescan será la costa de Africa con los piratas de barbaria... hasta el parque, en el centro de la ciudad, podrá ser la gran pradera americana llena de búfalos y pieles rojas, y el callejón estrecho se convertirá, gracias a su imaginación, en profundas gargantas de montañas llenas de buscadores de oro. Una vez orientados por este camino, verán Uds. lo terrible que resulta el ejercicio rutinario que obliga a realizar el jefe sin imaginación y cuantas cosas se pierde sin sacar partido de ellas”.

El asalto al banderín

Variante nocturna nro. X : “Duendes y somorbujos”

            Campamento de invierno en las sierras en uno de los campos a la vera del Sauce Grande ubicado entre Sierra de la Ventana y Saldungaray... mientras cada patrulla armaba sus carpas, los dirigentes mantenían el siguiente diálogo...

C – Che... esta noche hacemos juego nocturno... ¿no?
B – Sí... pero ¿de vuelta hacemos “el faro”?... medio quemado ya
C – Y... no hay muchos y a los pibes les gusta...
B – Y bueno...  cambiando de tema... ¿viste qué distinto es este lugar en invierno?
C – En serio che... hasta parece tétrico... los árboles abiertos sin hojas, hasta con la forma de una mano que quiere agarrar a alguien... como si fuera un bosque de esos de los libros de terror
B – Jajajaja... ¿Y si hacemos algo con ello?
C – Buuuuu... podría ser un asalto al banderín, pero distinto... ya sé... la batalla de los “duendes y somorbujos”
B - ¿Duende y somorbujos?... ¿qué cuernos es un somorbujo?
C – No sé, pero suena tétrico ¿no?... la  base sería la del “asalto al banderín” pero con una historia. La misma relataría que hace muchos años atrás, en un lugar muy parecido a éste se desarrolló una batalla entre los duendes y somorbujos...
B – Si... con escalpo y todo... pero a la noche todo es más difícil y el juego puede durar muy poquito por la posibilidad de esconderse y acechar... podríamos decir que sólo una persona que sería el mago del grupo puede apagar la “Luz del Poder” del otro grupo –que sería el farol-
C – El tema va a ser regular el juego ¿qué te parece si inventamos una especie de mago que si toca a alguno los “mate”... entonces cuando se acumulan muchos chicos en una de las “casas” aparece el “Gran MUUT”..
B - ¿El Gran MUUT? Jajajajajaja
C – Sí... uno de nosotros disfrazado que corra a los chicos y los disperse así el juego se relanza
B – Me encantó... vos relata la historia y yo hago de Muut ¿dale?
C – Listo
B – me pongo el poncho y con una bolsa me hago una cara de fantasma...

A la noche...

            Luego de la cena, a eso de las 22:00 hs los chicos son reunidos al costado del arroyo, en una lomita... El farol cortaba casi como si fuera una navaja el espacio de luz con las tinieblas... Ciervo comienza a relatar la historia:

            “Hace muchos años, en un lugar parecido a éste que se llamaba el bosque de las almas perdidas se desató una batalla entre los duendes y somorbujos... cada uno vivía en un sector del bosque y tenía una “llama del poder” parecida a los faroles nuestros, que alimentaba de poderes mágicos a cada una de las tribus. Esa luz podía ser apagada sólo por un mago que ingresara a la casa de la tribu que, luego de bailar una danza y por medio de palabras mágicas podría acercarse a la luz y apagarla... una vez dentro de la casa nadie podría tocarlo...”

(Mientras se relataba la historia, detrás de la lomita Búho estaba disfrazado y tirado en el piso, produciendo algunos ruidos en los momentos más tensos del cuento)
...
            “Pero en el bosque vivía otra criatura que era muy poderosa, y podía matar a cualquiera de los miembros de cada tribu ... ese era el Gran MUUT”

-          De golpe, y ante la mirada atónita de todos los chicos una figura se levanta y con los brazos abiertos dice “Yo soy el Gran MUUT y no dejaré que nadie moleste mi descanso... me los voy a comer a todos!!!!!”... caras de susto y algún grito ahogado adelantaban lo maravilloso que iba a ser para todos ese juego.

El juego se desarrolló en forma fantástica, y durante años fue pedido por los chicos que aún hoy, muchos años después recuerdan las anécdotas de esa primera vez... cuando el “Tobi” corría por el campo pidiéndole ayuda a sus amigos porque el Gran MUUt se lo iba a comer... cuando al Gran MUUT se le corrió la máscara mientras corría y sin darse cuenta se cayó a un pozo de casi un metro ante la vista de todos y ante el grito de “Desapareció!!!! El MUUT desapareció en el aire!!!!”


Quizás, haciendo un poco de Silencio como nos dice León Gieco, podamos comenzar a rescatar y descubrir las historias que se ocultan en los lugares que estamos...  y seguramente no sólo los chicos lo disfrutarán.